El viaje de los dioses migración, creencias y folklore en Comodoro Rivadavia
Manantial Rosales y Valle C nacieron en el marco de una lógica empresarial en las primeras décadas del siglo XX. El primero fue levantado por empresas petroleras privadas como la Anglo Persian y luego la Compañía Ferrocarrilera de Petróleo mientras que el segundo asentamiento fue planificado por la...
| Autor principal: | |
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| Formato: | Libro |
| Lenguaje: | Espa�ol |
| Publicado: |
Comodoro Rivadavia
Vela al viento ediciones patagónicas
2008
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| Materias: | |
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| Sumario: | Manantial Rosales y Valle C nacieron en el marco de una lógica empresarial en las primeras décadas del siglo XX. El primero fue levantado por empresas petroleras privadas como la Anglo Persian y luego la Compañía Ferrocarrilera de Petróleo mientras que el segundo asentamiento fue planificado por la empresa petrolera estatal Y.P.F. Laprida, a diferencia de los anteriores, no nació como un campamento petrolero sino como una zona de quintas de inmigrantes europeos (búlgaros, italianos) que fue tomando forma de barrio urbano con la llegada de migrantes norteños (catamarqueños y riojanos). El proceso migratorio que acompañó los asentamientos fue diverso. Los de la empresa petrolera estatal estuvieron marcados por una política de argentinización de la población trabajadora, mientras que los de la compañía inglesa se enmarcaron en las buenas relaciones con nuestro país vecino: Chile. Desde Catamarca y la Rioja hasta una suerte de territorio desolado y semidesértico en el que debieron recostarse sin abandonar sus fuentes, como los peregrinos que viajan por el camino de Santiago de Compostela. La importancia que la fe revistió para los vecinos, más allá de la adscripción religiosa a algún credo, fue el amparo que les brindaron sus creencias. Con esto puede darse una explicación satisfactoria a la actividad fundadora de las migraciones. Con ellas trasladaron su adoración por la Virgen del Valle considerándola "la protectora", "la patrona del barrio y de Catamarca" y depositando en ella la fe, la esperanza y el amor y el Tinkunaku, aún recitado en quechua. Trasladarse de un lugar a otro supone la diferencia de que lo que se traslada es una comunidad o no. En el caso de una comunidad sucede un traslado con elementos precisos para mantener esa comunidad. Esto implica que debe llevarse los sistemas de creencias que permiten que los valores culturales identificatorios vayan junto a los viajeros. Simbólicamente es como si se tratara de la migración de la misma tierra con su maternidad envolvente que traslada a los viajeros. El viaje del norte al sur en Argentina ha deparado esta suerte, como si la ruta se abriera y pudiera verse la tierra propia, llevando a cada uno de forma garantizada hacia el mismo lugar que desde donde se partió. El viaje se transforma de esta manera en un movimiento de ida al lugar de origen. El lugar de destino es el lugar de inicio, prometido de no abandonar. Esta especie de retorno y de movimiento circular implica una necesidad de llegada anticipada por la partida. No hay viaje sino un recorrido al pasado, como una larga memoria que se extiende como una trocha triunfal. |
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| Descripción Física: | 204 p. 24 cm. |
| ISBN: | 9789872436919 |